Tengo primavera

y es descarada esta FLOR,

es poderosa.

Tengo ABRIL

y no hay invierno ni escarcha

que le quite aplomo al brote

que se INFLA y rompe con su TERNURA

cualquier aspereza.


Es FEBRIL el proceso...

Como esos dientes

que ENROJECEN y calientan

las encías de los niños

Como la ENFERMEDAD

que postra

al que será hombre

para estirarle

los HUESOS y la talla


Como el GUSANO

que teje sin descanso

las entretelas de su nicho

para RENACER reencarnado

en algo

que no se arrastra

sino que VUELA.


Me pregunto

si se acordará

de aquella vida previa

la MARIPOSA recién amanecida...

Si evocará la CUARENTENA

el LETARGO,

la costumbre de REPTAR

y alimentarse

como un MANDATO divino...


Si sabrá el gusano

que tendrá ALAS un día

y es acaso ESA

la CONSCIENCIA que le sostiene.


Tengo PRIMAVERA...

y me DESAFíAN

sin descanso

los COLORES y las formas

de todo

lo que RESPIRA.


Y siento en el SUR mismo

un OLEAJE.


Hago equilibrios y méritos

para no caer

en la TRAMPA

de CREER en lo que pienso

y me propongo homenajes y brindis

que me distraigan

de la TORMENTA.

TENGO primavera...

Y quisiera CONTAGIARTE

y arrancarte de la tierra

la puta MELANCOLíA

que conlleva

BROTAR y TRANSFORMARSE.


Y ME

transformo

DOLORIDA

en otra cosa.


Te rescato a BESOS

de la MUERTE

en el SUEÑO que sudé esta madrugada

y te ARRASTRO conmigo a la VIDA que nos queda.


ESCRIBO sin meditar, sin corregirme…


y te DEDICO estos retales espontáneos de RUMIA que me ayudan a peinarme la MARAÑA

y a hacer más FéRTIL el camino.


Tengo PRIMAVERA y no tengo remedio.


Brindo por BROTAR

brindo por FLORECER

brindo por VIVIR.

Quedas PERVERTIDO, mi amor...

mi AMIGO.