TENGO PRIMAVERA, y es descarada esta flor, es poderosa. Tengo abril y no hay invierno ni escarcha que le quite aplomo al brote que se infla y rompe con su ternura cualquier aspereza. Es febril el proceso, como esos dientes que enrojecen y calientan las encías de los niños, como la enfermedad que postra al que será hombre para estirarle los huesos y la talla, como el gusano que teje sin descanso las entretelas de su nicho para renacer reencarnado en algo que no se arrastra, sino que vuela. Me pregunto si se acordará de aquella vida previa la mariposa recién amanecida, si evocará la cuarentena, el letargo, la costumbre de reptar y alimentarse como un mandato divino..si sabrá el gusano que tendrá alas un día y es acaso ESA la conciencia que le sostiene. Tengo primavera, y me desafían sin descanso los colores y las formas de todo lo que respira. Y siento en el sur mismo un oleaje. Hago equilibrios y méritos para no caer en la trampa de creer lo que pienso y me propongo homenajes y brindis que me distraigan de la tormenta. TENGO PRIMAVERA y quisiera contagiarte, y arrancarte de la tierra la puta melancolía que conlleva brotar y transformarse. Y me transformo dolorida en otra cosa. Te rescato a besos de la muerte en el sueño que sudé esta madrugada y te arrastro conmigo a la vida que nos queda. Escribo sin meditar, sin corregirme…y te dedico estos retales espontaneos de rumia que me ayudan a peinarme la maraña y hacer más fertil el camino. TENGO PRIMAVERA y no tengo remedio. Brindo por BROTAR, brindo por FLORECER, brindo por VIVIR. Quedas pervertido, mi amor... mi amigo.