NO ME CANSO..

Me distraigo una y mil veces con ese gesto insólito que te convierte en un animal único.

Y me cuelgo de ESO que haces como si tu modo concreto de pronunciar una eSe fuera una doble pirueta mortal sin red,

como si esa manera de recogerte el mechón distraído cada tanto, la intención confusa de tus pies al caminar, esa forma de atraparte los cachetes desde dentro, a mordiscos, o la manía de palparte los labios mientras meditas, fueran números de circo que no puedo perderme.

Me recreo en los detalles que me obligan a mirarte.

ESE tocarte el vientre bajo la camiseta mientras conversas... fruncir el ceño, poner trompita, sonreír de lado, revisarte la barbilla con los ojos perdidos, contraerte hacia atrás como si la risa en lugar de salir te la hubieran disparado, narrar con la gestualidad sin límites de un niño que se cree lo que dice, la humedad invariable de tus ojos cada vez que evocamos cosas lindas o esa felicidad explosiva que te da cuando me miras y me amas de repente...

Son detalles que compiten con el sol.

El rostro cambia más ó menos sutilmente cuando uno exagera o amaga, cuando uno se vende para comprar al otro…cuando uno miente ó sabe ó quiere...ó no puede.

Es fácil identificar el DESEO cuando se asoma fugazmente a una mirada, justo esos dos segundos en que la persona afloja y resbala, justo esos dos segundos en que DOS DE DOS pierden súbitamente el control de la máscara y todos los rasgos se conmueven en un gesto apenas que se parece a una mirada perdida, a unos ojos que tropiezan sin querer donde no deben hasta perder por completo el paso y el hilo.

Es transparente la DECEPCIÓN en la mueca quebrada, en la sonrisa que cuelga rota, en el labio tonto que no se ajusta nunca al impulso ni a la altura que la satisfacción real requiere..

Es obvio el REPROCHE íntimo que NO se hace, la sonrisa torpe y tensa que insiste SOLO de nariz hacia abajo, o esos ojos congelados e incapaces de callar lo que la boca disfraza.

Advierto la TIMIDEZ aunque descanse latente bajo un músculo entrenado...

Y es inconfundible la Bienvenida, la fiesta, la celebración fabulosa del rostro que se alegra de haberte conocido.