TE CULPO SIN DUDA DE TODA MI SUERTE

Agradezco indiscriminadamente a todos los que me enseñaron algo consciente o inconscientemente. A cada uno de aquellos que me han dado LECCIONES VIVAS con sus gestos feos o hermosos. A los que me han concedido la oportunidad impagable de descubrir en ellos lo que detesto de mí... y lo que respeto y rescato también. Amo sin más a esos espejos crueles y enajenados que me previenen como nada ni nadie del monstruo en que podría convertirme. Y a los impostores que tiemblan frente a mis ojos con su escuálido disfraz como un cervatillo deslumbrado y paralizado por el fulgor de la verdad de mi pecho desnudo, siempre fluorescente... porque seguro tirité yo alguna vez de pavor tratando de sostener una mentira. Agradezco el desafío loco de la boca enamorada que me fusila sin miramientos, a bocajarro, sin darme margen siquiera para correr unos metros y escapar del amor…porque no hay descaro más bello ni más cruel. Agradezco las miradas crudas, generosas y egoístas Las profundas y las esquivas. Agradezco la robustez natural del maestro y el palique patético del pretencioso, las reacciones cabales y los arrebatos histéricos...la exquisita sensatez o las réplicas vacías. Agradezco con el alma a los que brotaron como árboles frondosos en aquella travesía por el desierto, y me arrodillo con idéntica gratitud ante los que desaparecieron. Nadie es mejor ni peor. Tampoco yo lo fui

A todos os amo literalmente desde un lugar sin nombre que me palpita dentro. Sois una enciclopedia viva. Os culpo sin duda de toda mi suerte.