Recuerdo desearla de un modo repentino y prender sin aviso ante su cara de asombro. Recuerdo abandonar los mapas que frecuento y desconocerme encontrando de pronto una salida...y amarla abrasadoramente en el fondo y en la forma.

Recuerdo despeñarme en un alivio infinito y respirar como nunca abrazada a su silencio... y caminar sin brújula hacia una vida distinta con el calor a la espalda de mi pasado en llamas.

Recuerdo el estupor de caerme en marcha de mi propia vida y salir disparada hacia un deseo sin fondo...

Asumir el disloque, la entretela, el clamor...la herejía misma de no ser yo, de no regir, de no entender, de brotar sin más una mañana cualquiera ante los ojos abiertos de una mujer desnuda.