PASIÓN versus CONTROL

En la pasión hay derrame, derrape, tropiezo, huida y renglones torcidos.. Esclavos del deseo somos torpes, incautos, inmaduros, erráticos, incoherentes, impulsivos y ciegos… La pasión nos mueve el piso, nos agita el pulso, nos quiebra el trazo y tuerce el renglón. Control y pasión no coexisten. Se retan, se buscan, se admiran, se solapan y se relevan en un constante juego de fuerzas dentro de un mismo individuo, pero no conviven. Donde predomina el afán de control, la pasión obedece y se arrodilla. Ahí donde la pasión reverbera sin arneses ni ecuaciones, el control se extingue. A veces se pierde incluso la razón. Son riesgos. La pasión no puede decidirse; solo a veces, con drástico esfuerzo, se somete. La pasión atraganta, escupe, postra, tiembla, odia, ama, abre, rompe, trepa y sacude. Es una tensión que ensucia, desordena y expone… Puede encanallarnos o hacernos sublimes, pero nos retuerce y nos saca de raíz la paz y el suelo, invariablemente. Nada puede haber de metódico en la estrategia del cuerpo envenenado. Nadie atiende a razones o se ajusta a la lógica ó propone equilibrio ó es en esencia uno mismo (cabal, justo y ponderado) cuando es el deseo escarnecido el que nos esclaviza y se impone. Admito que, engolfada por el rastro concreto de ese otro cuerpo que no gobierno pero que me adjudico, he podido dejar dos minutos de ser juiciosa, piadosa y justa. Pero siempre amanece, siempre despierto, siempre analizo y observo con calma el reflejo...y solo después de respirarlo y de separar con templanza la paja del EGO, decido, reculo ó me reafirmo. Las trampas del ego son universales, pero la humildad también nos asiste, nos rescata y nos atempera. Yo, Andri Castillo Soderstrom, soy apasionada. También emotiva, intensa, obsesiva, tierna, cachonda, hedonista, comprometida, consciente, infantil, neurótica, lúcida, reflexiva, impulsiva, frágil, goliática, decidida, compasiva, insegura, insaciable, agradecida, insatisfecha, receptiva, guerrera, rotunda, hermética, caprichosa, justa, sentimental, sucia, intelectual, puerca….y a todas luces, como cualquiera que alberga dudas, contradictoria. Gozo tela y sufro más de lo que me gustaría. No carezco de voluntad de control, reside ahí parte integrante del sufrimiento, pero mi vida ha consistido en un ir soltando rienda. Es esto un tango frenético que solo se aprende a base de ensayo/error. Aquí hay sudor, hay CAOS, mucha DERROTA y alguna buena siembra. No soy ejemplo de NADA. No soy un dechado de virtudes y es altamente posible que nunca alcance mi meta. Me considero una fábrica de sueños interrumpidos. Voilá. DICHO ESTO, AÑADO ALGO: no hay rastro de impostura en este invento, voy pariendo sobre la marcha; la cago y aprendo. Siento infinito respeto por la verdad que os constituye y soy escrupulosa a la hora de caminar procurando no pisar jamás un sentimiento. Observo, no descuido y no desprecio nunca la complejidad con que los demás palpitan, respiran y se resienten. Me parece que toda voluntad lúdica y de recreo es bienvenida siempre y cuando cuidemos los unos de los otros, tengamos escucha, seamos honestos y atendamos la vibración del otro. Jugar es maravilloso cuando las cartas están claramente dispuestas sobre la mesa, cuando somos honrados, valientes, generosos y cómplices. Y por encima de TODO: cuando hay VERDAD y somos sinceros. Exponerse no es follar sin condón con desconocidos, eso NO es vértigo emocional. Exponerse es quitarte la goma del pecho, desnudar de retórica el discurso, superar el narcisismo y ser capaz de mirar y dejarte ver. Sin palabras inflamadas como el cartón bajo la lluvia, sin guión, sin coreografía...SIENDO. Todos los seductores tenemos nuestras liturgias, todas las personas tenemos nuestras taras, pero qué sentido puede tener apelar al otro desde un escenario falso, impostando, repitiendo metódicamente con automatismo la misma secuencia exacta? A veces intuyes algo que no identificas, pero entiendes como en aquellos test psicotécnicos que determinaban el grado de inteligencia, que a un cuadrado le sigue una circunferencia. Adviertes la repetición y la inercia, la lógica invisible que motiva el siguiente movimiento. Soy muy sensible a lo que no se ve. No siempre puedo explicarlo. Cuando hay control, orden y método, la emoción queda encapsulada en la superficie. Hay mirada, hay calor, hay desenfreno...y un enigmático e inmenso agujero en el hielo que acaba enfriando las palmas, las sábanas y los cuerpos. Bajo un manto de piedad confeccionado con palabras tibias puedes percibir una clara ausencia de alma, asepsia, voracidad, insatisfacción, arcada, vómito, desesperación, vacío y onanismo. Nadie puede amar cada día a alguien distinto, nadie que ordene su instinto por fechas y días está ordenado. Nadie puede siquiera amar si no se ama. El que es despiadado consigo mismo, tiende a ser cruel. También puede serlo involuntariamente el infantil que no distingue, el que no sabe sentir en sí mismo la costilla rota del otro. El esclavo de sí mismo no educa, ADIESTRA. Mi relación con las palabras es tan honesta y tan íntima que ni en el trance hipnótico de desear y ejecutarlo, se aúpa a mi boca nada que yo no pueda defender mañana, sobria y recién amanecida. La única proeza de dejar escapar los verbos como caballos desbocados, sin miramientos ni precauciones, es que partan de una sinceridad que asuma el riesgo. Lo contrario es artificio y trampa. Solo hace falta atención y empatía para entender lo que está teniendo lugar ante nuestros ojos, para valorar la franqueza de un corazón demasiado abierto o la oportunidad ó no de volcar sobre un pecho honesto un saco de trucos y mentiras.



Suscríbete y recíbe mi próximo texto en tu email

__________________

Se dice HACIENDO.

Depredadora de verbo

transigente y copulatorio.

Adicta a la posibilidad.

DESOBEDIENTE.

" Tengo tanta gente dentro, tanta gente ruidosa y distinta, que es imposible ser a secas la que suscribe.
Soy a ratos un chico hipnotizado por la eficacia con que una mujer se maquilla sin espejo en el vagón del tren.
Soy la tendera joven de brazos firmes y manos curtidas que me parte la sandía en dos con una sonrisa traviesa... y la vieja extranjera que espera melancólica su turno.

Soy la cría que se aburre del verano en la parada del bus y los cangrejos capturados por el cubo rojo de un niño inmisericorde.
Soy esa tipa preciosa que justo se pierde en la esquina mientras camino en sentido contrario...y el chico que viste de pies a cabeza todas las ganas de besar del mundo.

Soy la madre del bebé simpático que me tiende la mano despistado por el ruido...y el tipo sucio y solitario a cuyos pies se arremolinan las palomas.

Soy la chavala que llora en la sala de espera mientras soba sin resuello la pantalla del móvil....y la que emerge de mí como un fantasma para acudir a abrazarla sin moverme del sitio.

Soy mucho rato el muchacho joven que camina con dificultad, convulsionándose casi a cada paso, grotesco...y soy también la asesina en serie de todas las miradas de compasión que despierta, incluida la mía.

Soy casi todos los ancianos del barrio, silenciosos y resignados.. y la puta desafiante que me devuelve como un boomerang la mirada, tirándomela encima como un café caliente.

Soy el escritor de la novela que leo aborrecida y la mujer que se siente insignificante junto al marido que me mira sin rastro de verguenza. De hecho soy mucho más ella que yo misma, y puedo detestarme desde sus ojos mientras la miro de lleno, sin parpadear, ajena al imbécil que la acompaña.

Soy el hermano mayor que no logra recuperar la atención destinada al bebé rollizo que la madre mira embelesada...y la señora clonada sin rastro de identidad que nadie mira porque no existe.
Soy mi padre mientras siento el mar mojarme las pantorrillas.

Soy un dial de radio que no acaba de sintonizar nada pero que repasa sin descanso toda la programación, un millón de conversaciones interrumpidas, el sonido desordenado de la vida de los otros haciendo eco en un cuerpo deshabitado."
 

- Andri Castillo Söderström

__________________

all material on this website - including texts, images and videos* - are the sole property of Andri Castillo Söderström - copyright 2020

*unless specified

0