Mi voz bebe de las bocas sagaces que abren camino. Encuentro en las mentes vibrantes y exigentes, mi abrevadero. Me reverencio ante todos aquellos que, en su empeño por no ser rehenes siquiera de sí mismos, no se cansan jamás de enfrentarse a la duda ni se rinden de ser su lógico destino. Soy mi determinación por seguir amando solo lo que es cierto y moriré en el desafío de no perder las ganas. Rastreo en tu mente la lucidez que me inspira. Rebaño en tu boca la pasión que me ampara.