ME SACUDO COMO UN PERRO TU NOMBRE

Así como de la nada, como de la puta nada BROTA entre dos palabras la idea de tu lengua. Acabo la frase conteniendo el aliento, sorprendida por la vitalidad con que se impone sin permiso un recuerdo involuntario. Él contesta lo que sigue mientras despego cabeza adentro hacia donde no se puede. Me aterriza por la espalda una ocurrencia pastosa con temperatura de vientre. Prende esa mecha columna arriba. Hiervo. Aprieto los párpados para regresar, para rescatarme, para ser capaz al menos de decir algo que sirva, para ser y estar aquí donde se me espera. Hablo cualquiera, resuelvo. Buscando anclajes, sonrío y sorteo como puedo el disparate imaginario de tus manos. En pleno aterrizaje me interrumpe de vuelta el sabor exacto de tu boca abierta. Salivo y trago, contesto y suspiro. Me sacudo como un perro tu nombre. Añado algo concentrando la mirada en los ojos lindos que me observan y me hablan. Añado frases como leños a un fuego que no calienta. Maldigo la insolencia del fantasma que no invoco y que cada tanto llama a esta puerta invadiéndolo todo de ganas de ti.