Me oyes crujir..?

Tiene algo de catártico poder escribirte sin que me recibas, ahora que te amo un poco a escondidas de los dos. Envío mensajes de voz cada tanto a un buzón ciego. Me explayo y te cuento lo que no supe decirte. No hay drama. Solo un tibio malestar que me banco al toque. Soy consciente hasta las raspas de la cagada que me mandé.

Me di cuenta tan rápido que casi alcanzo a rectificar a tiempo. D hecho me consuelo como un chiquilín pensando que en la próxima ocasión, si la secuencia sigue la misma lógica de siempre, podré evitarlo en tiempo real, sobre la marcha. Me sonará acaso por primera vez extraña mi excusa, no me asistirá esa vez el talento, quizás me percate en directo de que las cosas no tienen por qué adquirir el ritmo que necesito, y entenderé mágicamente que no puedo obtener, tal cual, todo lo que quiero. Serás otro, responderás a otro nombre, me escucharé decir lo que no quiero con un hilillo de voz apenas impostado. Y No sabré contenerme de decir la verdad porque asomará torrencial a mi boca desde un lugar que ni controlo ni entiendo. A esa primera bocanada de realidad le seguirá otra...hasta vaciarme por completo de excusas para amar. Pero no serás ya quien asista al espectáculo de verme aceptar la vida, ni podré brindarte este claudicar hermoso. Dicto esto en trance, no sé si es cierto. Solo sé que lo escribo y lo presiento, por ese orden. Son tiempo dulces estos, amor, en que entiendo con tu ayuda que hace siglos que me escapo. Siembro, amo y huyo….te fecundo, me desangro y vuelo… Tiene algo de grotesco escribirte sabiendo que me has borrado, ahora que te amo a hurtadillas y de que soy consciente de mi tara como un hombre recién amanecido. No quiero que seas la última lección de este destierro, ni el escarmiento que me ubica por fín en el mapa Quisiera llamar por tu nombre al que me mande al carajo en la próxima vida, practicar contigo solo mis aciertos, resarcirme de la ventolera que me hizo escapar por la ventana y celebrar con tu cabeza la lucidez que me asiste. Estoy feliz de asumir esta resaca y esta tristeza. Vengo llegando a nosotros cuando no hay ya rastro de ti… Es fría la bienvenida, pero nunca bienllegué mejor a nadie




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Se dice HACIENDO.

Depredadora de verbo

transigente y copulatorio.

Adicta a la posibilidad.

DESOBEDIENTE.

" Tengo tanta gente dentro, tanta gente ruidosa y distinta, que es imposible ser a secas la que suscribe.
Soy a ratos un chico hipnotizado por la eficacia con que una mujer se maquilla sin espejo en el vagón del tren.
Soy la tendera joven de brazos firmes y manos curtidas que me parte la sandía en dos con una sonrisa traviesa... y la vieja extranjera que espera melancólica su turno.

Soy la cría que se aburre del verano en la parada del bus y los cangrejos capturados por el cubo rojo de un niño inmisericorde.
Soy esa tipa preciosa que justo se pierde en la esquina mientras camino en sentido contrario...y el chico que viste de pies a cabeza todas las ganas de besar del mundo.

Soy la madre del bebé simpático que me tiende la mano despistado por el ruido...y el tipo sucio y solitario a cuyos pies se arremolinan las palomas.

Soy la chavala que llora en la sala de espera mientras soba sin resuello la pantalla del móvil....y la que emerge de mí como un fantasma para acudir a abrazarla sin moverme del sitio.

Soy mucho rato el muchacho joven que camina con dificultad, convulsionándose casi a cada paso, grotesco...y soy también la asesina en serie de todas las miradas de compasión que despierta, incluida la mía.

Soy casi todos los ancianos del barrio, silenciosos y resignados.. y la puta desafiante que me devuelve como un boomerang la mirada, tirándomela encima como un café caliente.

Soy el escritor de la novela que leo aborrecida y la mujer que se siente insignificante junto al marido que me mira sin rastro de verguenza. De hecho soy mucho más ella que yo misma, y puedo detestarme desde sus ojos mientras la miro de lleno, sin parpadear, ajena al imbécil que la acompaña.

Soy el hermano mayor que no logra recuperar la atención destinada al bebé rollizo que la madre mira embelesada...y la señora clonada sin rastro de identidad que nadie mira porque no existe.
Soy mi padre mientras siento el mar mojarme las pantorrillas.

Soy un dial de radio que no acaba de sintonizar nada pero que repasa sin descanso toda la programación, un millón de conversaciones interrumpidas, el sonido desordenado de la vida de los otros haciendo eco en un cuerpo deshabitado."
 

- Andri Castillo Söderström

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