Yo me atrevo. . . . Me atrevo a decir que espero algo de los demás, que confío siempre, que deseo sin pedir de los otros que comprendan, que sean piadosos y atentos, que respeten las fragilidades que yo respeto y cuido. Yo me atrevo a enroscarme espontánea en tu cuello cuando te sonríen los ojos... para hundir el hocico en tu olor desconocido y celebrar que estas contento. Yo me atrevo a decir que me asusta que el logaritmo os aleje de la vida, de las calles que sudo, del riesgo que acepto, del amor que acecha, se escapa y nos consuela cada tanto. No me asusta confesar que no comprendo ese afán por emular, por parecerse, por mimetizarnos de esa forma siniestra en que se igualan las facciones de los muertos vaciados de quienes eran. La ausencia de vida e identidad nos convierte al morir en muñecos de carne y hueso. La ausencia de personalidad también. Yo me atrevo atrevo a defender el trazo propio, la conclusión consciente, el genuino esbozo tal vez ordinario pero inimitable que surge de aprender a equivocarse…sobre el que anotar a pulso lo que nuestra perspectiva aporta, sobre el que dibujar a ciegas lo que nos dicta la inspiración. Yo me atrevo a parir ideas, a sembrarlas, a compartirlas, a pensar sin más respaldo ni guía que las propias convicciones... a concluir nada que no hayan aprobado los demás. Soy capaz de reivindicar a los valientes que se atreven a cuestionar la tontería, a los ilustradores sagaces, a los artistas de entraña abierta, lúcidos. Trovadores con su vida a cuestas, gente dueña de su palabra que mastica el camino con el que los demás nos alimentamos después, limpio de espinas, vivido ya, padecido y gozado hasta la roca en que se convierte el alma de los que solo miran desde la barrera. Yo me atrevo a declararme insolente, incluso infeliz a ratos en esta foto desierta en la que poso cada vez mas llena de mujeres vacías. Yo me atrevo a amar la madeja que sois, la trama que construís, la verdad que encerráis. Yo me atrevo a SER Y me atrevo a escribirlo.


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Se dice HACIENDO.

Depredadora de verbo

transigente y copulatorio.

Adicta a la posibilidad.

DESOBEDIENTE.

" Tengo tanta gente dentro, tanta gente ruidosa y distinta, que es imposible ser a secas la que suscribe.
Soy a ratos un chico hipnotizado por la eficacia con que una mujer se maquilla sin espejo en el vagón del tren.
Soy la tendera joven de brazos firmes y manos curtidas que me parte la sandía en dos con una sonrisa traviesa... y la vieja extranjera que espera melancólica su turno.

Soy la cría que se aburre del verano en la parada del bus y los cangrejos capturados por el cubo rojo de un niño inmisericorde.
Soy esa tipa preciosa que justo se pierde en la esquina mientras camino en sentido contrario...y el chico que viste de pies a cabeza todas las ganas de besar del mundo.

Soy la madre del bebé simpático que me tiende la mano despistado por el ruido...y el tipo sucio y solitario a cuyos pies se arremolinan las palomas.

Soy la chavala que llora en la sala de espera mientras soba sin resuello la pantalla del móvil....y la que emerge de mí como un fantasma para acudir a abrazarla sin moverme del sitio.

Soy mucho rato el muchacho joven que camina con dificultad, convulsionándose casi a cada paso, grotesco...y soy también la asesina en serie de todas las miradas de compasión que despierta, incluida la mía.

Soy casi todos los ancianos del barrio, silenciosos y resignados.. y la puta desafiante que me devuelve como un boomerang la mirada, tirándomela encima como un café caliente.

Soy el escritor de la novela que leo aborrecida y la mujer que se siente insignificante junto al marido que me mira sin rastro de verguenza. De hecho soy mucho más ella que yo misma, y puedo detestarme desde sus ojos mientras la miro de lleno, sin parpadear, ajena al imbécil que la acompaña.

Soy el hermano mayor que no logra recuperar la atención destinada al bebé rollizo que la madre mira embelesada...y la señora clonada sin rastro de identidad que nadie mira porque no existe.
Soy mi padre mientras siento el mar mojarme las pantorrillas.

Soy un dial de radio que no acaba de sintonizar nada pero que repasa sin descanso toda la programación, un millón de conversaciones interrumpidas, el sonido desordenado de la vida de los otros haciendo eco en un cuerpo deshabitado."
 

- Andri Castillo Söderström

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