LO QUE MIDEN LAS SECUOYAS

Murieron una a una todas mis pecas aquel día y crecí en un año lo que miden las secuoyas. Alcancé la cima del desconcierto y bajé rondando hasta las faldas de una nueva vida. La lección fue dura y la moraleja amarga. Los ojos son a veces espejismos y las promesas hojas caducas que el viento se lleva. Siento amor de cachorro que trota junto a su hermano, eso no lo borra ni el silencio ni el destino. Te entregué mi geografía como cobijo y aquí sigue habitando tu fantasma...porque soy una ventana abierta. A veces te pronuncio como si nunca te hubiera conocido, pero las letras se ordenan solas reconociendo tu nombre. Me refugio cuando llueve en mi idea de ti… Y doy brazadas infinitas en los ojos pequeños más grandes que he conocido. Te concedo aún suspiros de primavera, de amor inclemente y obstinado que el tiempo no estrangula ni acaba…amor de peces, de sangre, de críos, de semilla, de luces sin carne que se reconocen a lo lejos. Y me concedo como apósito un abrazo que no llega porque murió en la otra vida con mis pecas y mi suerte. El abrazo de dos juncos que se mecen suavemente sin perder el equilibrio, consolándose los miedos e intercambiándose el horizonte el tiempo que haga falta.


Suscríbete y recíbe mi próximo texto en tu email

__________________

Se dice HACIENDO.

Depredadora de verbo

transigente y copulatorio.

Adicta a la posibilidad.

DESOBEDIENTE.

" Tengo tanta gente dentro, tanta gente ruidosa y distinta, que es imposible ser a secas la que suscribe.
Soy a ratos un chico hipnotizado por la eficacia con que una mujer se maquilla sin espejo en el vagón del tren.
Soy la tendera joven de brazos firmes y manos curtidas que me parte la sandía en dos con una sonrisa traviesa... y la vieja extranjera que espera melancólica su turno.

Soy la cría que se aburre del verano en la parada del bus y los cangrejos capturados por el cubo rojo de un niño inmisericorde.
Soy esa tipa preciosa que justo se pierde en la esquina mientras camino en sentido contrario...y el chico que viste de pies a cabeza todas las ganas de besar del mundo.

Soy la madre del bebé simpático que me tiende la mano despistado por el ruido...y el tipo sucio y solitario a cuyos pies se arremolinan las palomas.

Soy la chavala que llora en la sala de espera mientras soba sin resuello la pantalla del móvil....y la que emerge de mí como un fantasma para acudir a abrazarla sin moverme del sitio.

Soy mucho rato el muchacho joven que camina con dificultad, convulsionándose casi a cada paso, grotesco...y soy también la asesina en serie de todas las miradas de compasión que despierta, incluida la mía.

Soy casi todos los ancianos del barrio, silenciosos y resignados.. y la puta desafiante que me devuelve como un boomerang la mirada, tirándomela encima como un café caliente.

Soy el escritor de la novela que leo aborrecida y la mujer que se siente insignificante junto al marido que me mira sin rastro de verguenza. De hecho soy mucho más ella que yo misma, y puedo detestarme desde sus ojos mientras la miro de lleno, sin parpadear, ajena al imbécil que la acompaña.

Soy el hermano mayor que no logra recuperar la atención destinada al bebé rollizo que la madre mira embelesada...y la señora clonada sin rastro de identidad que nadie mira porque no existe.
Soy mi padre mientras siento el mar mojarme las pantorrillas.

Soy un dial de radio que no acaba de sintonizar nada pero que repasa sin descanso toda la programación, un millón de conversaciones interrumpidas, el sonido desordenado de la vida de los otros haciendo eco en un cuerpo deshabitado."
 

- Andri Castillo Söderström

__________________

all material on this website - including texts, images and videos* - are the sole property of Andri Castillo Söderström - copyright 2020

*unless specified

0