Las repisas de casa estaban colmadas de libros al alcance de mi mano. Nadie nunca me prohibió husmear en aquella biblioteca. Y esa falta de censura hizo que asomara bien temprano el hocico a unos libros que probablemente me vinieran grandes, pero que me expusieron desde muy niña a un material pirotécnico que ha marcado claramente mi forma de respirar, observar, analizar y procesar la vida.

A mi alcance, sin condescendencias, las diatribas de soñadores y poetas, la rumia sin filtro de pensadores voraces, la fantasía de un@s y otr@s sedimentando en mi cabeza, propiciando esta tendencia a dejar volar sin límites mi imaginación...

Es posible que leer a bocajarro desde cachorra me expusiera a dilemas prematuros, pero también me protegió del menoscabo de este mundo cuadrado al que nunca he llegado a aspirar... prevenida a tiempo de la trampa de pensar con la cabeza de otros.

Me abstraigo a ratos por puro vicio, y despego cabeza adentro dejando escapar como el gas de una fuga todo el material sin bordes que se apila y aprieta.

La descompresión puede ir a veces acompañada de un paseo ligero...y caminando yo, se desenmaraña la orgía de ideas que cualquier estímulo suele ocasionarme.

Leer siempre me aligeró el vértigo de entender buena parte de la relojería que te convierte en este disparate fabuloso...o en esa bestia embrutecida. También me consuela de la necedad manifiesta o de ese casquivano amor que no controlo y que me distrae incluso de mí.

Lo libros me han aliviado de ser, y me permiten sobrellevar esta soledad ociosa de niña lúcida y, por tanto, pervertida.

Llegué a los lugares después de haberlos imaginado previamente.

Los países ya existían claramente en mi cabeza antes de conocerlos.

Nadie nunca me ha parecido extravagante.

Os he soñado a todos ya.

Ahora leo a ráfagas, dosificando...porque cualquier línea interesante, por breve que sea, provoca en mí un colapso de tentaciones...y me castro incapaz de perseguir a una sola liebre.

Leer es muy parecido a masturbarse.

Es un regocijo íntimo y solitario que está lleno de otros.

Os leo entre líneas.