LAS ÚLTIMAS SÁBANAS

Hola, soy Andri.. la chica aquella de hace siglos, la que casi, la que apenas... Cómo estás? Anoche soñé contigo y me he despertado queriendo darte las gracias. Es un impulso que se muestra tan claro y tan sin ambiguedades que no puedo más que concedérmelo. La vida ha transcurrido a raudales desde entonces. Miles de historias solapándose a ratos, ordenándose mágicamente sobre la marcha también. Hace mucho que no miro atrás. Es un pacto tácito conmigo. Recuerdo pero no rebaño. Fuimos un detalle del paisaje, apenas un rato...justo el minuto previo a una tormenta terrible y maravillosa que despejó inesperadamente todos los caminos. El invierno me ha bajado las bragas tantas veces que lo he vivido casi desnuda mirando al cielo desde cualquier ventana. Y quería agradecerte sin más aquella primavera cruda de carne y suerte, porque estoy segura que en aquel miedo se gestó toda la bravura que me acompaña hoy, despierta y futura como me he sentido desde entonces. Años, meses, días? cuánto tiempo hace de ti? No ubico ya tu postal en el tiempo pero podrían oler a ti las últimas sábanas. He vivido como siempre muchos gozos con sus sombras, he hurgado lento y he latido grave... He coronado cimas surreales que me han dejado ver muy lejos y por tanto muy cerca también. Y puedo soñarte por primera y última vez con un agradecimiento que me llena y que te alcanza. No hay más ni menos. Gracias. Cuídate siempre.



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Se dice HACIENDO.

Depredadora de verbo

transigente y copulatorio.

Adicta a la posibilidad.

DESOBEDIENTE.

" Tengo tanta gente dentro, tanta gente ruidosa y distinta, que es imposible ser a secas la que suscribe.
Soy a ratos un chico hipnotizado por la eficacia con que una mujer se maquilla sin espejo en el vagón del tren.
Soy la tendera joven de brazos firmes y manos curtidas que me parte la sandía en dos con una sonrisa traviesa... y la vieja extranjera que espera melancólica su turno.

Soy la cría que se aburre del verano en la parada del bus y los cangrejos capturados por el cubo rojo de un niño inmisericorde.
Soy esa tipa preciosa que justo se pierde en la esquina mientras camino en sentido contrario...y el chico que viste de pies a cabeza todas las ganas de besar del mundo.

Soy la madre del bebé simpático que me tiende la mano despistado por el ruido...y el tipo sucio y solitario a cuyos pies se arremolinan las palomas.

Soy la chavala que llora en la sala de espera mientras soba sin resuello la pantalla del móvil....y la que emerge de mí como un fantasma para acudir a abrazarla sin moverme del sitio.

Soy mucho rato el muchacho joven que camina con dificultad, convulsionándose casi a cada paso, grotesco...y soy también la asesina en serie de todas las miradas de compasión que despierta, incluida la mía.

Soy casi todos los ancianos del barrio, silenciosos y resignados.. y la puta desafiante que me devuelve como un boomerang la mirada, tirándomela encima como un café caliente.

Soy el escritor de la novela que leo aborrecida y la mujer que se siente insignificante junto al marido que me mira sin rastro de verguenza. De hecho soy mucho más ella que yo misma, y puedo detestarme desde sus ojos mientras la miro de lleno, sin parpadear, ajena al imbécil que la acompaña.

Soy el hermano mayor que no logra recuperar la atención destinada al bebé rollizo que la madre mira embelesada...y la señora clonada sin rastro de identidad que nadie mira porque no existe.
Soy mi padre mientras siento el mar mojarme las pantorrillas.

Soy un dial de radio que no acaba de sintonizar nada pero que repasa sin descanso toda la programación, un millón de conversaciones interrumpidas, el sonido desordenado de la vida de los otros haciendo eco en un cuerpo deshabitado."
 

- Andri Castillo Söderström

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