Soy FINLANDESA. Lo sé porque hay a mi alrededor un espacio que los demás han aprendido. Peleo con el pudor, tiendo a sobrerazonar, conozco la melancolía y no fuí educada para necesitar a nadie. Hay algo sobrio en mí que desmenuza con precisión quirúrgica lo que no es obvio. Una complejidad extranjera, un misterio. Soy Finlandesa cada vez que me DESCALZO para sentir la tierra y desafío al frío desnudándome como si fuera el único remedio. Puedo ser tímida e insegura, también desobediente y poderosa. Algo hay de vikinga que merodea a los hombres como si fueran sustento. Algo hay de salvaje que rastrea al animal para poder, con él, quitarse los zapatos. Soy ANDALUZA. Lo sé porque tengo la infancia a la orilla de un mar que no se enfadaba nunca. Un espacio plácido repleto de niños. Llevo dentro el sol y bailo incluso la pena.

Me impulsa una pasión legendaria que asocio con el temperamento mil leches de esta tierra de paso y de acogida. Soy callejera y desclasada. Me gusta estar sola rodeada de gente. Acaso sea español el gesto impulsivo...su alcance, el ruido y el descaro.

Son andaluzas estas manos que hablan solas, también las que rebañan en tu boca los restos de la mia. Soy andaluza porque cuando algo me inquieta lo ESCUPO cuando algo me duelo lo BAILO, cuando me escuece lo LLORO cuando algo me mata lo AMO… Soy morbosa y elástica. No sé si eso tiene nacionalidad alguna.

Arrastro de mi romance con URUGUAY la costumbre del mate amargo en las mañanas, y aspiro desde que me asomé a su gente, a heredar esa dulzura con que suavizan la vida. Les gobierna una calma favorable, una cadencia interna que invita a confiar, a charlar, a compartir y a enamorarse.. Concuerdan con los PORTUGUESES en esa saludable consciencia de si mismos, y me atrae, como en ellos, esa deliciosa falta de pretensión que hace irresistible a los más sabios. Me seduce de mis hermanas ARGENTINAS su eterno arrojo, ese nacer viajados, esa destreza.. También la natural disposición para el análisis. Admiro y aprendo de su desinihibición emocional, de su elocuencia, de ese saber hacer malabarismos con las letras, de exudar seguridad y de acceder a lo que quieren adiestrado solo el verbo. Me unen a Argentina hilo invisibles que no razono. Les reconozco y soy reconocida. Es MARRUECOS uno de esos países donde más feliz he sido. Me recuerdo libre contra todo pronóstico. Me recuerdo viva. Me recuerdo estimulada, comprometidos sin descanso todos mis sentidos. Me recuerdo absuelta de cualquier juicio peregrino y ajena por completo al tiempo y al espacio.

Amo el sabor de su cocina y de sus hombres, y fui testigo de talentos incontestables que no llegarán jamás a vuestros oídos. Son anfitriones espléndidos, hedonistas y creativos. Tienen música en los dedos y una curiosidad sin fin que aquí no existe.

De mis amigos subsaharianos destaco y me regodeo con el espectáculo de su sonrisa, la conexión milagrosa con el cuerpo, su elegancia..esa fórmula mágica para disfrutar del momento, esa alegría fluorescente, la exuberancia y alborozo. Amo sus cuerpos todopoderoso y su franqueza. Me vuelve loca el ritmo íntimo con que gozan, la naturalidad con que respiran y la libertad con que interpretan. Hay algo pueril en sus bromas que nos convierte a todos en niños.

Toda la ventaja que como individuo tengo, eso que tal vez te seduce y me honra, es resultado de la mezcla de la provengo y de la curiosidad a la que he tendido después. La xenofobia es el acto reflejo de una mente enladrillada que no respira ni se mueve. Y no hay muro que resista la fuerza de una mirada inteligente.





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Se dice HACIENDO.

Depredadora de verbo

transigente y copulatorio.

Adicta a la posibilidad.

DESOBEDIENTE.

" Tengo tanta gente dentro, tanta gente ruidosa y distinta, que es imposible ser a secas la que suscribe.
Soy a ratos un chico hipnotizado por la eficacia con que una mujer se maquilla sin espejo en el vagón del tren.
Soy la tendera joven de brazos firmes y manos curtidas que me parte la sandía en dos con una sonrisa traviesa... y la vieja extranjera que espera melancólica su turno.

Soy la cría que se aburre del verano en la parada del bus y los cangrejos capturados por el cubo rojo de un niño inmisericorde.
Soy esa tipa preciosa que justo se pierde en la esquina mientras camino en sentido contrario...y el chico que viste de pies a cabeza todas las ganas de besar del mundo.

Soy la madre del bebé simpático que me tiende la mano despistado por el ruido...y el tipo sucio y solitario a cuyos pies se arremolinan las palomas.

Soy la chavala que llora en la sala de espera mientras soba sin resuello la pantalla del móvil....y la que emerge de mí como un fantasma para acudir a abrazarla sin moverme del sitio.

Soy mucho rato el muchacho joven que camina con dificultad, convulsionándose casi a cada paso, grotesco...y soy también la asesina en serie de todas las miradas de compasión que despierta, incluida la mía.

Soy casi todos los ancianos del barrio, silenciosos y resignados.. y la puta desafiante que me devuelve como un boomerang la mirada, tirándomela encima como un café caliente.

Soy el escritor de la novela que leo aborrecida y la mujer que se siente insignificante junto al marido que me mira sin rastro de verguenza. De hecho soy mucho más ella que yo misma, y puedo detestarme desde sus ojos mientras la miro de lleno, sin parpadear, ajena al imbécil que la acompaña.

Soy el hermano mayor que no logra recuperar la atención destinada al bebé rollizo que la madre mira embelesada...y la señora clonada sin rastro de identidad que nadie mira porque no existe.
Soy mi padre mientras siento el mar mojarme las pantorrillas.

Soy un dial de radio que no acaba de sintonizar nada pero que repasa sin descanso toda la programación, un millón de conversaciones interrumpidas, el sonido desordenado de la vida de los otros haciendo eco en un cuerpo deshabitado."
 

- Andri Castillo Söderström

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