La mirada noble del anciano me conmueve.

La mirada asombrada del crio me enternece. La mirada pícara del chaval me divierte. La mirada del tipo aterrizado y consciente me emociona, me estremece, me prende el vientre y la sesera. La mirada del tonto a las tres me la paso por el forro de los huevos que él no tiene. He dicho. Mis padres se OLVIDARON A CONCIENCIA de explicarme que, como mujer, puedo SER dependiendo de lo que un hombre como espectador decida. Olvidaron a propósito mencionar que puede contemplarme un craneo despoblado y convertirme en un elemento pasivo, un detalle del paisaje: Bella ó no dependiendo de lo que su juicio arbitrario decida... Provocativa o indeseable en función de las emociones que mi presencia despierte.. Obscena, irresistible o insignificante dependiendo de si el tipo que me juzga se siente persuadido, indiferente, tentado ó ninguneado por mi ( desde su subjetivísima perspectiva) Siempre hay tipos con el circuito corto que se sienten aludidos. DESCONOCIDOS sin onda que jamás te ahorran su peregrina OPINIÓN. Al gilipollas le da igual que yo camine a mi soberana bola, ensimismada y ajena a cualquier pensamiento intruso que mi cuerpo pueda Invocar. La bestia sentencia a voces; humillando o perdonándote la vida. Y a años luz de esa mirada embrutecida queda el guiño inteligente, el juego sutil y el mutuo reconocimiento. La clase se transparenta. La sensibilidad se asoma sin esfuerzo a los ojos curiosos de un hombre completo. El hombre habitado te mira de frente y se reconoce.

Juega en la misma liga y asume las mismas reglas. El respeto mutuo genera un espacio flexible en el que dos adultos se desafían, se guiñan o se interpelan en un baile espontáneo sin escalones. Como siempre, en la radiante sutileza está la clave que distingue los caminos. Agradezco por cierto, el despiste CONSCIENTE de mis padres. Me permite caminar aguerrida con mi penacho de ideas y bregar con los bichos sin quitarme el sombrero.




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Se dice HACIENDO.

Depredadora de verbo

transigente y copulatorio.

Adicta a la posibilidad.

DESOBEDIENTE.

" Tengo tanta gente dentro, tanta gente ruidosa y distinta, que es imposible ser a secas la que suscribe.
Soy a ratos un chico hipnotizado por la eficacia con que una mujer se maquilla sin espejo en el vagón del tren.
Soy la tendera joven de brazos firmes y manos curtidas que me parte la sandía en dos con una sonrisa traviesa... y la vieja extranjera que espera melancólica su turno.

Soy la cría que se aburre del verano en la parada del bus y los cangrejos capturados por el cubo rojo de un niño inmisericorde.
Soy esa tipa preciosa que justo se pierde en la esquina mientras camino en sentido contrario...y el chico que viste de pies a cabeza todas las ganas de besar del mundo.

Soy la madre del bebé simpático que me tiende la mano despistado por el ruido...y el tipo sucio y solitario a cuyos pies se arremolinan las palomas.

Soy la chavala que llora en la sala de espera mientras soba sin resuello la pantalla del móvil....y la que emerge de mí como un fantasma para acudir a abrazarla sin moverme del sitio.

Soy mucho rato el muchacho joven que camina con dificultad, convulsionándose casi a cada paso, grotesco...y soy también la asesina en serie de todas las miradas de compasión que despierta, incluida la mía.

Soy casi todos los ancianos del barrio, silenciosos y resignados.. y la puta desafiante que me devuelve como un boomerang la mirada, tirándomela encima como un café caliente.

Soy el escritor de la novela que leo aborrecida y la mujer que se siente insignificante junto al marido que me mira sin rastro de verguenza. De hecho soy mucho más ella que yo misma, y puedo detestarme desde sus ojos mientras la miro de lleno, sin parpadear, ajena al imbécil que la acompaña.

Soy el hermano mayor que no logra recuperar la atención destinada al bebé rollizo que la madre mira embelesada...y la señora clonada sin rastro de identidad que nadie mira porque no existe.
Soy mi padre mientras siento el mar mojarme las pantorrillas.

Soy un dial de radio que no acaba de sintonizar nada pero que repasa sin descanso toda la programación, un millón de conversaciones interrumpidas, el sonido desordenado de la vida de los otros haciendo eco en un cuerpo deshabitado."
 

- Andri Castillo Söderström

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