LA DESOBEDIENCIA ME PARECE DISTINGUIDA SI LA COMPARO CON EL GESTO BURDO DEL QUE CELEBRA JUBILOSO EL SILBIDO DE SU AMO. El mundo se va al carajo cada vez que aceptas de buen grado los límites de tu cuartilla, de la convención, del dictado. Quién dijo que fuera fácil aguardar el resultado de la propia siembra? Me rindo ante la insurgencia. Declaro inservibles las palabras manoseadas, las obviedades enmarcadas como citas, esas reflexiones peregrinas que, dichas con solemnidad, acaban apestado el doble. Me asombra la unanimidad con que se celebra la redundancia, la imitación, la réplica… Me asusta la INCONSISTENCIA, la ausencia de autocrítica, esa arrogancia intrínseca del estúpido al que acabas por compadecer. Me crié en el buenismo de pensar que el triunfo estaba reservado a los mejores…respeté tanto los libros desde niña que llegué a creer que escribirlos y publicarlos era una hazaña propia de mentes privilegiadas. Llevo toda mi vida ensuciando servilletas con barruntos, escribiendo tonterías sin otro pretexto que achicar caudal de este torrente ciego.. Nunca se me ocurrió decirme escritora, nunca se me ocurrió reivindicarme. Contemplo desde mi banquito como la falta de pudor llena los escaparates de libros vacíos. Quizás me falte perspicacia. Tal vez sea romántico a estas alturas seguir respetando el potencial de las palabras, su endiablado alcance, pero considero que merece la pena fracasar estrepitosamente en la búsqueda de la propia identidad, incluso palmar en el intento.

Me resisto a banalizar un rubro en el que se gestaron tantísimas proezas. ¿No te da vergüenza repetir como un papagayo la obviedad más pretérita como si recién la hubieras parido? La literatura me ayudó a digerir la vulgaridad inevitable, aligeró mi azarosa infancia y me ayudó a soportar alguna precoz toma de consciencia… Me llenó la cabeza de los mismos pájaros que hoy me distraen de los lugares comunes y me descubrió un mundo paralelo donde todos podemos ser un poquito mejores. Le debo la vida, disculpen que no me quite el sombrero.



Suscríbete y recíbe mi próximo texto en tu email

__________________

Se dice HACIENDO.

Depredadora de verbo

transigente y copulatorio.

Adicta a la posibilidad.

DESOBEDIENTE.

" Tengo tanta gente dentro, tanta gente ruidosa y distinta, que es imposible ser a secas la que suscribe.
Soy a ratos un chico hipnotizado por la eficacia con que una mujer se maquilla sin espejo en el vagón del tren.
Soy la tendera joven de brazos firmes y manos curtidas que me parte la sandía en dos con una sonrisa traviesa... y la vieja extranjera que espera melancólica su turno.

Soy la cría que se aburre del verano en la parada del bus y los cangrejos capturados por el cubo rojo de un niño inmisericorde.
Soy esa tipa preciosa que justo se pierde en la esquina mientras camino en sentido contrario...y el chico que viste de pies a cabeza todas las ganas de besar del mundo.

Soy la madre del bebé simpático que me tiende la mano despistado por el ruido...y el tipo sucio y solitario a cuyos pies se arremolinan las palomas.

Soy la chavala que llora en la sala de espera mientras soba sin resuello la pantalla del móvil....y la que emerge de mí como un fantasma para acudir a abrazarla sin moverme del sitio.

Soy mucho rato el muchacho joven que camina con dificultad, convulsionándose casi a cada paso, grotesco...y soy también la asesina en serie de todas las miradas de compasión que despierta, incluida la mía.

Soy casi todos los ancianos del barrio, silenciosos y resignados.. y la puta desafiante que me devuelve como un boomerang la mirada, tirándomela encima como un café caliente.

Soy el escritor de la novela que leo aborrecida y la mujer que se siente insignificante junto al marido que me mira sin rastro de verguenza. De hecho soy mucho más ella que yo misma, y puedo detestarme desde sus ojos mientras la miro de lleno, sin parpadear, ajena al imbécil que la acompaña.

Soy el hermano mayor que no logra recuperar la atención destinada al bebé rollizo que la madre mira embelesada...y la señora clonada sin rastro de identidad que nadie mira porque no existe.
Soy mi padre mientras siento el mar mojarme las pantorrillas.

Soy un dial de radio que no acaba de sintonizar nada pero que repasa sin descanso toda la programación, un millón de conversaciones interrumpidas, el sonido desordenado de la vida de los otros haciendo eco en un cuerpo deshabitado."
 

- Andri Castillo Söderström

__________________

all material on this website - including texts, images and videos* - are the sole property of Andri Castillo Söderström - copyright 2020

*unless specified

0