Era un espectáculo verle sonreír. De natural era tan serio que parecía estar permanentemente preocupado. Era obvio que en la sombra de aquel hombre había un lugar gélido donde alguien pasaba mucho frío, pero de pronto, como sin preámbulo, sin expresiones intermedias de esas que van suavizando los rasgos y anticipando una sonrisa, su cara de descontraía floreciendo en un gesto tan radiante que parecía que fuera a estallar de la ilusión.

Era como tener delante a un hombre apesadumbrado conteniendo la luz cegadora de un niño feliz.

Me tentaba provocar al crío todo el rato, obligarle a quedar atascado en esa sonrisa imponente que le abarcaba toda la cara. Tengo un imán en el pecho que atrae en cualquier idioma a los espíritus inquietos y atormentados.

A estas alturas creo que he acariciado todas las heridas. He pensado y escrito muchas veces que no hay besos más narcóticos que los que pronuncian las bocas desesperadas. Dar cobijo a un pequeño infierno cuando todo dentro de ti arde, es solo añadir leña al fuego. Y mi fuego quema como todos, pero ilumina sendas que me llevan a lugares muy poco transitados cuyos paisajes valen la pena...valen la vida. No me asustan nada las heridas del alma. Nunca me desmayo.

Puedo temblar cuando la brecha es muy abierta y se asoman los demonios,

pero nunca salgo corriendo. Desde que soy niña se arriman a mí las criaturas más bellas a expresar sus desamparos como si supieran que entiendo el idioma.

Del miedo van prendidas las sonrisas más bonitas de la tierra, porque es en esa misma sensibilidad fangosa y rica donde se gesta la luz, donde germina la mirada insólita, donde se alimentan y crecen los espíritus capaces de cambiar el mundo. Hay gente que nace con el dolor de la sabiduría.

Y con la lucidez a cuestas, exploran y padecen, entienden y se quiebran....crecen y gozan hasta límites que solo la muerte interrumpe. Creo que no hay sentido del humor más frondoso que el de la gente con la sombra alargada.


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Se dice HACIENDO.

Depredadora de verbo

transigente y copulatorio.

Adicta a la posibilidad.

DESOBEDIENTE.

" Tengo tanta gente dentro, tanta gente ruidosa y distinta, que es imposible ser a secas la que suscribe.
Soy a ratos un chico hipnotizado por la eficacia con que una mujer se maquilla sin espejo en el vagón del tren.
Soy la tendera joven de brazos firmes y manos curtidas que me parte la sandía en dos con una sonrisa traviesa... y la vieja extranjera que espera melancólica su turno.

Soy la cría que se aburre del verano en la parada del bus y los cangrejos capturados por el cubo rojo de un niño inmisericorde.
Soy esa tipa preciosa que justo se pierde en la esquina mientras camino en sentido contrario...y el chico que viste de pies a cabeza todas las ganas de besar del mundo.

Soy la madre del bebé simpático que me tiende la mano despistado por el ruido...y el tipo sucio y solitario a cuyos pies se arremolinan las palomas.

Soy la chavala que llora en la sala de espera mientras soba sin resuello la pantalla del móvil....y la que emerge de mí como un fantasma para acudir a abrazarla sin moverme del sitio.

Soy mucho rato el muchacho joven que camina con dificultad, convulsionándose casi a cada paso, grotesco...y soy también la asesina en serie de todas las miradas de compasión que despierta, incluida la mía.

Soy casi todos los ancianos del barrio, silenciosos y resignados.. y la puta desafiante que me devuelve como un boomerang la mirada, tirándomela encima como un café caliente.

Soy el escritor de la novela que leo aborrecida y la mujer que se siente insignificante junto al marido que me mira sin rastro de verguenza. De hecho soy mucho más ella que yo misma, y puedo detestarme desde sus ojos mientras la miro de lleno, sin parpadear, ajena al imbécil que la acompaña.

Soy el hermano mayor que no logra recuperar la atención destinada al bebé rollizo que la madre mira embelesada...y la señora clonada sin rastro de identidad que nadie mira porque no existe.
Soy mi padre mientras siento el mar mojarme las pantorrillas.

Soy un dial de radio que no acaba de sintonizar nada pero que repasa sin descanso toda la programación, un millón de conversaciones interrumpidas, el sonido desordenado de la vida de los otros haciendo eco en un cuerpo deshabitado."
 

- Andri Castillo Söderström

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