EL CAPRICHO DE LOS DIOSES

Es RIDÍCULA la pleitesía con que veneramos el CAPRICHO de los dioses, el diseño ARBITRARIO con que la naturaleza esquina o alumbra, encumbra o mancilla...cuando el jodido retablo, la GRACIA más pura la CONSTRUYE el animal, la SUEÑA el hombre… se gesta en la VOLUNTAD firme de un niño que no se deja intimidar por la SOMBRA alargada de los ALFILERES. La gran HAZAÑA del hombre es llegar a SER quien ES sobreponiéndose al dolor y al miedo de no ser aceptado, eligiéndose a sí mismo como única PROMESA.  Camino incansable rastreando belleza... no la obvia ni la fácil, no la redundante, nunca la vacía, jamás la muerta. Cada vez es más compleja y desafiante la entraña.  Salivo ante las formas pálidas y enclenques en que la belleza se cobija para no corromperse...ante esos dioses con pies de barro que se la juegan para entender la muerte mientras arriba, en lo balcones, lloran las plañideras, tan dramáticas, tan imbéciles... Agradezco, civilizada, los halagos a este cuerpo con el pudor de saber que no es mía la letra, que no va conmigo el cuento, que no puse una sola piedra. No hay rastro de mérito en nacer adornada.  Me resulta cansina esta histérica oda a la belleza con que los cánones nos han malherido, cuando toda la puta magia que nos rodea sortea sin dificultad la fétida manteca de la superficie. Me clavo de rodillas ante el talento sin concesiones de los bárbaros que juegan como niños a inventar la rueda cada día. Sin planos ni costumbres, sin calcar, sin más referencia que el instinto y las ganas de pervertir el orden de los tiempos. Sois tan bellos, bastardos, tan preciosos...que me cago en los monos vestidos de seda, me cago en las manos vacías e inútiles que solo aplauden y dan lustre a lo que ya brilla.. Y me remiendo a diario con la gozadera extrema de mover algo en el engranaje de algunos gigantes que observo admirada moverse sigilosos, colmados como van de esencia, a lo suyo, tras su propia conjetura, porosos solo al destino que les sopla y les alienta como la muerte a los que, de verdad, está vivos. No soy cualquiera, lo sabe todo el que me respira. No sois cualquiera, y esta labor de espeleología me mantiene absorta y despierta. Viajar a través de vosotros justifica mi vida.