Pienso en los ATUNES de espalda plateada... esas bestias voraces que se tragan a su paso bancos enteros. Pienso en la traición del HOMBRE en la almadraba… en cómo arrincona al monstruo sin respetar las reglas no escritas que dignifican la LUCHA entre especies. Miro después el cadáver del animal en la lonja… sus tripas rellenas de tumores como balones de fútbol de tejido enfermo, años de mercurio emponzoñando su vida.

EL PEZ GRANDE SIEMPRE SE COME AL CHICO, PERO HEREDA DE PASO TODAS SUS ENFERMEDADES.