ANIMAL DE CARNE Y PIEDRA

Quién carajo te crees que eres niño de dulce cuna que te criaste como yo al calor de la lumbre, mecido sin prisas al albor de una vida que ha sido todo ventajas… Qué te pasa? Te embruteció tanta tibieza? Cómo puedes, aferrado a la teta de la que no te desprendes reprochar necesidades ó restarle épica a la lucha sin fauces del que nació sin futuro.. Tú, que has mirado como yo el mundo desde una boca sin hambre.. Qué carajo te impide mirar desde pecho? Qué te ha malcriado el alma hasta hacerte incapaz de entender la sed que no tienes, el desprecio que no sufres, el peso que no arrastras o la talla que no vistes.. Tú, animal de carne y piedra que ensucias el mundo, que deshonras al hombre e interrumpes la magia, que te regodeas como un cerdo en tu charca de certidumbres, que no creces pero te alimentas del aire que me arrancas, que nos falta y que desperdicias escupiendo palabras vanas sobre la sagrada tierra que ni cosechas ni te incumbe.. Me averguenzas, hermano, adueñándote como un imbecil del suelo que pisas. No mereces la sombra piadosa del árbol que te auspicia.. No mereces ni el respeto ni el silencio del hombre honrado y bueno que persevera en su camino mientras le observas ocioso a la orilla de su esfuerzo...subestimando su hazaña, banalizando el gesto del que avanza como puede caminando sin zapatos.. Tú, arropado hasta la copa, niño de piel fina, bicho sin modales, pura ingratitud.. cómo te atreves? Tan obsceno en tu ignorancia, tan ridículo….tan innecesario. Tú que juzgas y encaras al mundo desde la mirilla estrecha de tu propia vida, sin abrir la puerta, sin atender la voz del viento, de tus abuelos, de tus ancestros, de la tierra.. Esa sutil maquinaria que sin ruido arrasa, que sin rastro pisa, que sin aviso pasa y que sin pena destruye limpiamente toda la cosecha de este disciplinado corazón.





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Se dice HACIENDO.

Depredadora de verbo

transigente y copulatorio.

Adicta a la posibilidad.

DESOBEDIENTE.

" Tengo tanta gente dentro, tanta gente ruidosa y distinta, que es imposible ser a secas la que suscribe.
Soy a ratos un chico hipnotizado por la eficacia con que una mujer se maquilla sin espejo en el vagón del tren.
Soy la tendera joven de brazos firmes y manos curtidas que me parte la sandía en dos con una sonrisa traviesa... y la vieja extranjera que espera melancólica su turno.

Soy la cría que se aburre del verano en la parada del bus y los cangrejos capturados por el cubo rojo de un niño inmisericorde.
Soy esa tipa preciosa que justo se pierde en la esquina mientras camino en sentido contrario...y el chico que viste de pies a cabeza todas las ganas de besar del mundo.

Soy la madre del bebé simpático que me tiende la mano despistado por el ruido...y el tipo sucio y solitario a cuyos pies se arremolinan las palomas.

Soy la chavala que llora en la sala de espera mientras soba sin resuello la pantalla del móvil....y la que emerge de mí como un fantasma para acudir a abrazarla sin moverme del sitio.

Soy mucho rato el muchacho joven que camina con dificultad, convulsionándose casi a cada paso, grotesco...y soy también la asesina en serie de todas las miradas de compasión que despierta, incluida la mía.

Soy casi todos los ancianos del barrio, silenciosos y resignados.. y la puta desafiante que me devuelve como un boomerang la mirada, tirándomela encima como un café caliente.

Soy el escritor de la novela que leo aborrecida y la mujer que se siente insignificante junto al marido que me mira sin rastro de verguenza. De hecho soy mucho más ella que yo misma, y puedo detestarme desde sus ojos mientras la miro de lleno, sin parpadear, ajena al imbécil que la acompaña.

Soy el hermano mayor que no logra recuperar la atención destinada al bebé rollizo que la madre mira embelesada...y la señora clonada sin rastro de identidad que nadie mira porque no existe.
Soy mi padre mientras siento el mar mojarme las pantorrillas.

Soy un dial de radio que no acaba de sintonizar nada pero que repasa sin descanso toda la programación, un millón de conversaciones interrumpidas, el sonido desordenado de la vida de los otros haciendo eco en un cuerpo deshabitado."
 

- Andri Castillo Söderström

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