ABRE TUS FRONTERAS

Siento compasión por la gente impermeable que no es capaz de comprender y por tanto disfrutar de la sensual diferencia, de la exuberancia del mundo, de sus aderezos varios, de su roce y de la fiesta. Siento compasión por los que solo se sienten seguros enrocados en los límites de lo que conocen, rehenes de sus prejuicios, envenados por la voz sin alma de los odiadores, condenados a vivir en una realidad intoxicada y claustrófica en la que jamás podrán brotar las flores. Beso la boca del mundo, me enredo orgullosa en esta jugosidad magnífica. Reivindico la tierra abierta, el nomadismo, el mestizaje, el VIAJE como escuela sagrada, los pies sin patria, el savoir faire y la elegancia que solo da la vida cuando uno ha respirado el aire de otras bocas, de otras experiencias, de otras voces distintas e indispensables.... Pura cultura, pura ciencia, sabiduría neta para encarar esta aventura con desparpajo y sentido. Me pregunto perpleja qué carajo te hace sentirte dueño del suelo que pisas, ese que tampoco es mío. Qué iluso pretender apropiarse del mar, frenar las mareas, gobernar a las gaviotas, contener la evolución, el movimiento...condenar el camino... Qué ridículo ignorar el instinto y el destino del hombre.. Oxigena tu mente y abre tus fronteras, al otro lado estamos los demás. Ni más ni menos.


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Se dice HACIENDO.

Depredadora de verbo

transigente y copulatorio.

Adicta a la posibilidad.

DESOBEDIENTE.

" Tengo tanta gente dentro, tanta gente ruidosa y distinta, que es imposible ser a secas la que suscribe.
Soy a ratos un chico hipnotizado por la eficacia con que una mujer se maquilla sin espejo en el vagón del tren.
Soy la tendera joven de brazos firmes y manos curtidas que me parte la sandía en dos con una sonrisa traviesa... y la vieja extranjera que espera melancólica su turno.

Soy la cría que se aburre del verano en la parada del bus y los cangrejos capturados por el cubo rojo de un niño inmisericorde.
Soy esa tipa preciosa que justo se pierde en la esquina mientras camino en sentido contrario...y el chico que viste de pies a cabeza todas las ganas de besar del mundo.

Soy la madre del bebé simpático que me tiende la mano despistado por el ruido...y el tipo sucio y solitario a cuyos pies se arremolinan las palomas.

Soy la chavala que llora en la sala de espera mientras soba sin resuello la pantalla del móvil....y la que emerge de mí como un fantasma para acudir a abrazarla sin moverme del sitio.

Soy mucho rato el muchacho joven que camina con dificultad, convulsionándose casi a cada paso, grotesco...y soy también la asesina en serie de todas las miradas de compasión que despierta, incluida la mía.

Soy casi todos los ancianos del barrio, silenciosos y resignados.. y la puta desafiante que me devuelve como un boomerang la mirada, tirándomela encima como un café caliente.

Soy el escritor de la novela que leo aborrecida y la mujer que se siente insignificante junto al marido que me mira sin rastro de verguenza. De hecho soy mucho más ella que yo misma, y puedo detestarme desde sus ojos mientras la miro de lleno, sin parpadear, ajena al imbécil que la acompaña.

Soy el hermano mayor que no logra recuperar la atención destinada al bebé rollizo que la madre mira embelesada...y la señora clonada sin rastro de identidad que nadie mira porque no existe.
Soy mi padre mientras siento el mar mojarme las pantorrillas.

Soy un dial de radio que no acaba de sintonizar nada pero que repasa sin descanso toda la programación, un millón de conversaciones interrumpidas, el sonido desordenado de la vida de los otros haciendo eco en un cuerpo deshabitado."
 

- Andri Castillo Söderström

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