"AÑUSHKA": lametazo de siete letras. Así me llama mi madre cuando quiere acariciarme y le estorban las manos. Y yo me siento acariciada y a la vez distinta, como otra, comodada de pronto en el pellejo de esa niña diferente que mi madre invoca cada vez que se templa y pronuncia mi nombre con toda la dulzura de que es capaz. Creo que llamarme Añushska es lo más cercano a decirme:

"TE QUIERO"...

o al menos así he decidido interpretarlo yo.